Quiero dedicar este espacio a todas aquellas personas que estuvieron presentes en un momento muy importante de mi historia. Me llamo Angello, vivo en Luis Beltrán, una localidad en la provincia llamada Río Negro.
Hace varios años descubrieron en mi un tumor muy grande y varias extensiones de este tumor en otras partes de mi cuerpo. Es decir, este tumor había echo metástasis por varias partes de mi.
En un centro medico de Choele Choel, un doctor no pudo descubrir este tumor cancerigeno. En ese mismo centro y en menos de dos horas, Zafar, un doctor que en aquel momento estaba a cargo de la guardia de esa clínica privada, detecto algo serio en mi y recomendó a mi familia.
De urgencia mi familia me traslado a General Roca en el Juan XXIII Toffoli, un cirujano me opero de urgencia. Dictamino pocas probabilidades, pero nos hablo bien de Juan Cundom, dijo que en sus manos mi historia podría cambiar. Llegue al centro de alta complejidad contra el cáncer, donde me aplique una agresiva, intensa y extensa quimioterapia. El doctor Juan Cundom supervisaba cada fase de mi tratamiento y siempre me alentaba y confiaba en mí. Uso esquemas novedosos, “hasta una ocurrencia de ultimo momento” como dijo el ultimo día que lo vi. Intento todos los esquemas posibles y se hizo cargo de mi tratamiento oncológico. En ese centro la secretaria Ivana, una trabajadora única, siempre tramito recetas y miles de papeles con una dedicación inmensa, impecable humanidad y profesionalismo que solo los grandes tienen.
Mientras estaba en General Roca me hospedaba en el hostal Agapito Román, La Casa de salud. Donde Sandra, Susana, Estela, Elva, me trataron como mis segundas madres.
Fui a muchas Inter consultas a Capital Federal, al Hospital Italiano, donde me atendía Ángel D Annunzio, medico oncólogo. Un gran profesional y amigo, único y maravilloso. En este hospital alguien dijo que faltaba muy poco para mi muerte. Echo que asumí y padecí, pero que junto a mi familia decidimos dejarlo en las manos de Jesús. Mientras luchaba contra el cáncer, me aferre a Dios y encendí aun mas la llama de mi Fé. Prometí aceptar su decisión sagrada, pero nunca dejar de luchar, con amor y pasión en Él.
Dios sigue en mí… Sigo vivo y quiero regalar este texto, como testimonio de Fé y Esperanza, en que Dios existe y obra milagros y prodigios en el universo.
Tal vez yo ni digno era de su favor, pero el me toco y me dio una nueva oportunidad de vida… Una nueva vida.
Gracias Dios…
Y gracias:
José (mi padre) María (mi madre) José Claudio (mi hermano) Luciano (mi hermano) Patricia (mi cuñada) Claudio Agustín (sobrino) Maria Laza (me dono sangre como quinientas veces) Enrique (amigo) Gladys (amiga mía y de mi madre ) hospital Luis Beltrán, Gonzalo (director) Angélica Ivana Fernanda Griselda y demas personal... Bianca San Martin (tienda el ruso), Eliza (tía) Estela (acción social) Casa de Río Negro en Capital Federal Sarita (senado de la Nación) Nanci (tía) Teatro El galpon, Hernan (sacerdote) Iglesia del Pastor Izquierdo, Capilla de Beltran, Stella (amiga, de México) Graciela (amiga) etc.
Hay muchas muchas muchas personas más.
Con gran cariño y aprecio. A ustedes dedico esta entrada de Blog.
Angello L.
No hay comentarios:
Publicar un comentario